Lectio Divina

Escrito el 01/Mar/2017 en Download

Lectio divina 14 de marzo La presentación del Niño Jesús

El Secretariado quiere ofrecer un espacio de crecimiento en la fe. De ahí la propuesta para que laicos y hermanas se reúnan el 14 de cada mes a escuchar y celebrar la Palabra, a través de la Lectio Divina. Milagro Gómez Bordallo

1.-Invocación al Espíritu Santo.

Ven Espíritu Santo, abre mi mente y mi corazón para recibir tu luz, muéstrame el camino, la voluntad del Padre cuando lo cotidiano se hace cansado, cuando espero con poca esperanza. Ven Espíritu Santo para que no pierda la novedad del encuentro con el Dios de la vida. Ven Espíritu Santo y dispón todo mi ser a la escucha de la Palabra, para que tu impulso me haga salir de mí y llevar a todos tu consolación. Ven Espíritu de amor y lléname de ti.

 2.-Texto bíblico Lc. 2, 22-32

Cuando se cumplieron los días de la purificación de María, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.»

 3.-Leer atentamente varias veces y descubre todos los detalles, personajes, actitudes, relaciones…

 4.-Meditación. Reflexiona y profundiza la Palabra.

El pueblo de Israel a conocido a su Dios, e Dios único que es misericordia. La misericordia divina es su seguridad, su fuerza, su apoyo, su gozo y su canto constante reflejado en los Salmos. Para mantener la fidelidad de su Pueblo Dios le expresó su misericordia inmediatamente después del pecado por medio de una promesa mantenida a lo largo de los tiempos por los profetas. Una promesa de consolación que salía a flote mediante obras concretas en respuesta a cualquier situación o forma de desconsuelo. Simeón era un hombre anciano, justo y piadoso. El Espíritu estaba sobre él. Prácticamente vivía en el Templo alabando a Dios y “esperando la consolación de Israel, su pueblo”. Esperando la promesa repetida por los profetas. No quería morirse sin verla realizada, tenía esperanza de que Dios le concedería este deseo. Un día entre, los muchos niños que llegaban al Templo para ser presentados al Señor, los ojos de Simeón se fijaron, sin saber por qué, en uno de tantos. Los padres eran muy jóvenes, de clase humilde, sólo llevaban para ofrecer dos tórtolas como los pobres hacían. El corazón de Simeón dio un vuelco, su espíritu se sintió invadido por un gozo extraño. Se acercó a la pareja, hizo el ademán de tomar al niño, la madres se lo dejó en los brazos. Simeón sintió que acababa der recibir la Consolación tan esperada. ¡Aquel chiquitín era la Consolación! Con toda su alma exclamó: “Ahora, Señor puedes llevarme, puedo morirme feliz, porque mis ojos han visto tu Salvación…” Simeón no había visto nada extraordinario, pero una luz interior procedente del Espíritu le había descubierto la identidad de aquel bebé. El leve peso de aquel cuerpecito le había hecho sentir en sus manos toda la Esperanza de Israel acumulada a lo largo de los siglos.

 5.-Oración.

Gracias por el don de la fe que nos hace esperar contra toda esperanza, porque tu Señor siempre cumples tus promesas. Gracias por tu Espíritu que nos impulsa a caminar, a no detenernos ante las dificultades y nos anima a seguir llevando tu consolación. Gracias por tu presencia, por tu iniciativa de amor siempre fiel, porque no te cansas de llamarnos a vivir desde ti, porque nos invitas a contemplarte en todo lugar y en cada acontecimiento. Gracias por nuestra Madre que siempre nos acompaña y nos lleva a ti para buscar tu voluntad en fe.

 6.-Contemplación