MI VIDA COMPARTIDA EN ARGENTINA

Escrito el 14/Nov/2015 en Destaques, Noticias

Al saber que sería yo quien iba a  participar en el II Congreso Pastoral de Consolación me sentí muy dichoso y feliz; hoy después de ya haber terminado pero a la vez empezado la labor en cada país; me siento mucho más lleno y dichoso de lo que llegue, completamente bendecido. Ha sido una experiencia maravillosa en la que pude sentir claramente  el ambiente de Dios y como el Espíritu Santo se iba suscitando en cada uno de nosotros con mucha fuerza. No es sencillo abrir el corazón y dejar que se llene, pero como me dijeron una vez, hay que querer y dejarse querer; esto fue lo que me paso, este congreso se vivió así. Se sentía los rasgos que caracterizan a nuestra FAMILIA CONSOLACION, desde el más simple saludo, la sonrisa de la felicidad de estar juntos, de la emoción de conocer  a nuestra familia de otros países, el reencuentro con nuestros hermanos, la bendición de unos a otros, la humildad, el sentido común, el respeto…hasta el más difícil pero grande y profundo abrazo de despedida de aquel ultimo día del Congreso. Hoy se ve muy poco el clima que tuvimos nosotros reunidos, ahora una de nuestras tareas  es que, por más mal que se encuentre nuestro entorno en este momento, la gente viva el CONSUELO DE DIOS, porque nosotros hemos sido consolados y estamos llamados a CONSOLAR. Me quedo muy marcado por esta experiencia vivida, cada día aprendí algo nuevo, compartimos nuevas cosas y las cosas iban saliendo bien. Pido de corazón a todos los que participamos de este congreso, que no difundamos lo vivido como una moda, que compartamos la experiencia vivida de tal manera que el tiempo pase pero que el carisma siga muy vivo como parte fundamental de nuestra vida, que nuestro foco sea el encuentro con  Dios. Agradezco de manera muy especial la idea de que las familias acojan a los congresistas, fue la primera vez que participe en un congreso y me regrese muy feliz porque nos trataron muy bien, con el corazón abierto y atentos, como Jesús quiere que seamos con el prójimo aún sin conocernos. Parte de mi corazón queda en cada uno de ustedes y de la familia. Que grandes que son. Quiero agregar que, creo de manera muy personal, que nada de todo lo logrado en este congreso hubiera sido tan intenso, bueno y bonito si no fuera por la alegría y el carisma tan bonito de los niños que estuvieron con nosotros, desde que empezó el Congreso hasta el final. Que Dios,  la Virgen de Consolación y Santa María Rosa Molas siga bendiciendo mucho a cada uno de los integrantes de nuestra FAMILIA CONSOLACION, hasta la próxima hermanos míos  y a echarle muchas ganas que tarea hay mucha, y los niños, los ancianos, los pobres, nuestros  hermanos…nuestro mundo necesita el Consuelo de Dios, no tengamos miedo que nada es imposible para Dios, confiemos mucho y recordemos siempre no hacer las cosas para que sean vistas. Éxitos en todo.