Una gran experiencia congregacional

Escrito el 24/Ago/2013 en Destaques, Noticias

   

Ha sido una gran experiencia congregacional, de Iglesia, el haber participado de este encuentro latinoamericano de junioras en Brasil; conocer a las hermanas, algunas obras, haber gustado de tantas muestras de cariño, de cercanía de las hermanas, compartir la vida desde el ser mujeres consagradas, discípulas y misioneras. La experiencia de la feria vocacional ha sido fabulosa, porque distintos idiomas, países, carismas, todos y todas teníamos como meta dar a conocer el carisma,  que Dios nos ha regalo y  decirle a los jóvenes de hoy, que la vida consagrada es una vida alegre, viva, que experimenta el llamado a dejarlo todo por un bien más grande que todo; el ver a las chicas especialmente, al acercarse a nosotras porque les atraía la alegría, la fiesta, el entusiasmo que en nuestra tienda se vivía fue grande; al invitarlas a escribir un sueño que ellas tuvieran, del cual nos hacíamos responsables por rezar por ellas, las llenaba de mucha alegría y ciertamente no olvidamos sus sueños, y rezamos para que lo que Dios quiera de ellas lo puedan descubrir. Compartir con las hermanas en la feria, fue también un compartir la vida, pues desde lo que cada una hacía como…. Doblar trípticos, poner pulseras, explicar, cantar, bailar, tocar instrumentos musicales… fue un poner los dones al servicio de los demás, para compartir lo que somos. Y claro al terminar en la feria vocacional, cada noche íbamos con mucha ilusión a participar de las actividades de JMJ, que a pesar de llegar cuando miles de personas ya estaban, no importaba, dónde estuviéramos… debajo de la palmera, siendo presionadas por muchas personas, corriendo por las calles para ver al Papa, todo contribuyó para disfrutar y sentir como todos los que estábamos presentes vibrábamos por lo que estaba ocurriendo en una linda playa, que aunque es hermosa, quedo olvidada porque el centro fue Cristo, que nos convocó, en la persona del Papa Francisco, ¡ésta es la juventud de Papa! Gritábamos a una sola voz, todo era un solo corazón, una sola alma. En la vigilia fue aquel lugar ¡maravilloso! Porque el Cristo Redentor con sus brazo abiertos nos acogió a todos, no hubo nadie que quedara fuera, toda la humanidad fue abrazada y es abrazada por El, porque se experimentaba una Iglesia viva, con voz, ¡sitiéndonos amigos, enviados a ser misioneros, anunciando el evangelio! En donde estamos, comenzando por los que están a nuestro lado y ofreciendo nuestra tierra como esté, a Jesús, como nos decía el Papa Francisco.

Gracias por todos sus detalles, por su cariño y fraternidad que nos hace más hermanas y mujeres consagradas, sabiendo que se puede, que vale la pena entregar la vida al Señor para siempre.

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